VALENCISO, uno de los vinos para brindar todo el año

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La Guía de Vinos 2026/27 de la revista Tapas ha reunido 365 etiquetas (una por cada día del año) seleccionadas por diecisiete sumilleres, uno por cada comunidad autónoma, con el objetivo de retratar la diversidad y el talento del panorama vinícola español. En la edición, tal y como recoge la propia Tapas, cada recomendación viene acompañada de una explicación sobre lo que hace única a la referencia y de una propuesta de maridaje pensada para sacarle el máximo partido en la mesa. Entre los vinos de La Rioja elegidos para esta selección aparece uno de VALENCISO.

Un tempranillo de guarda extrema, elegido por su capacidad de envejecer

La reseña, firmada por el sumiller Alessandro Manna, recae sobre un tempranillo de Rioja Alta que se embotella una década después de su cosecha, tras pasar por depósitos de cemento y barricas de grano extrafino. En palabras del propio sumiller, se trata de un vino que "sorprende por su extraordinaria frescura, pureza de fruta y energía", con notas de fruta roja madura, especias finas, tabaco rubio y recuerdos balsámicos en nariz, y una textura sedosa con longitud sobresaliente en boca. La conclusión de la reseña resume bien la filosofía detrás del proyecto: la verdadera grandeza de un vino no siempre se mide por la potencia, sino por la capacidad de mantenerse vivo, complejo y armonioso muchos años después de su nacimiento.

Esa idea de esperar una década antes de sacar un vino al mercado es la seña de identidad de este 10 Años Después, una edición limitada que demuestra el potencial de guarda del tempranillo de la Rioja Alta en un momento en que la mayoría de los vinos llegan a los lineales pocos meses después de su elaboración.

Un reconocimiento que encaja con la crianza en cemento

La elección de este vino dentro de una guía pensada para "brindar todo el año" tiene sentido si se repasa cómo se elabora: la crianza en depósitos de cemento, en lugar de solo en barrica, es una constante en buena parte de los tintos de Valenciso y responde a la búsqueda de frescura, fruta y longevidad frente al peso de la madera. Esa manera de trabajar el tempranillo, presente tanto en las añadas más jóvenes como en los proyectos de mayor guarda, es lo que sostiene el resto de la gama de vino tinto de la bodega.

La misma filosofía de precisión y respeto por el viñedo atlántico de La Rioja Alta se traslada también al vino blanco, elaborado con viura y garnacha blanca de viñedos viejos, y con un recorrido en prensa especializada que ha ido acompañando al de los tintos en los últimos años.

Una recomendación pensada para la mesa

El propio maridaje sugerido por Alessandro Manna (pichón asado, chuletón de vaca vieja o rabo de toro estofado) encaja con el perfil de un vino de esta complejidad: carnes con carácter, cocinadas con tiempo, capaces de acompañar la evolución de un tempranillo que ya lleva una década en su haber antes de llegar a la copa. Es, en definitiva, uno de esos 365 vinos pensados no solo para descorchar en una ocasión puntual, sino para tener presente durante todo el año.

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