Decides escaparte unos días a La Rioja. Cuatro días en abril, Semana Santa o cualquier momento en el que necesitas desconectar un poco. Miras un par de sitios, guardas alguna recomendación… pero no te da la vida para organizarlo bien del todo.
Y piensas: ya lo iremos viendo sobre la marcha.
Hasta que llegas… y el tiempo no acompaña.
Y ahí es donde te das cuenta de algo: el plan cambia, sí, pero el viaje no se estropea.
Porque en La Rioja hay muchos planes que no dependen del sol. Y, de hecho, algunos de los mejores salen justo así, sin haberlos planeado demasiado.
Si el día se tuerce, hay algo que nunca falla: comer bien.
Hay restaurantes de todos los estilos, desde menús del día hasta propuestas con estrella Michelin. La variedad es enorme. En Rioja Alta, que es donde mejor conocemos, alrededor de Ollauri —donde está la bodega— hay sitios muy interesantes que ayudan a redondear un día tranquilo por la zona.
Y si prefieres el picoteo:
En Logroño, te metes en Laurel o la calle San Juan.
En Haro, por La Herradura.
Sin plan. Entras en un sitio, luego en otro… y ya está.
Muchas veces, el mejor plan del día sale así.
Pasear, pero de otra manera. No hace falta renunciar a pasear, solo ir más despacio.
Logroño tiene ese tipo de paseo que no depende tanto del tiempo: calles con vida, bares donde entrar y salir, y siempre algo que hacer aunque llueva.
Y si te mueves por Rioja Alta, lugares como Nájera, Cañas o los monasterios de San Millán —cuna del castellano— invitan a un plan más tranquilo, de parar, entrar y recorrer sin prisa. Son visitas que, en días más grises, casi se disfrutan más. Haro es fácil: pasear, entrar en un sitio, luego en otro… y dejar que el plan vaya saliendo solo.y preciosos pueblos alrededor: Briones, San Vicente, Briñas...
Cuando fuera hace frío o llueve, visitar una bodega tiene todo el sentido.
Pero no solo por estar a cubierto. Es porque el ritmo cambia.
VALENCISO en Ollauri es ideal, es una visita muy recomendable como indican las opiniones de google.
Y entiendes mejor dónde estás.
En Rioja Alta es fácil encontrar sin complicarse.
Cuando no lo llevas todo cerrado, pasan cosas.
Descubres un sitio sin buscarlo.
Te quedas más tiempo en otro.
Cambias el plan… y funciona!
Y muchas veces eso es lo que luego recuerdas.
El buen tiempo te lleva a hacer cosas.
El mal tiempo te obliga a hacerlas de otra manera.
Y en La Rioja eso suele ser buena noticia.
Si estás pensando en venir, aunque no tengas todo atado, no pasa nada.
Deja algo sin planear.
Porque incluso si llueve,
puede que el viaje salga mejor de lo que esperabas.




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